25 años de esa victoria a Ecuador
"Ramallo ya anotó, Baldivieso lo agarra, es felicidad nacional. (Foto: Archivo)"
El 15 de agosto de 1993, la Selección boliviana jugó el partido más duro en su camino al Mundial de Estados Unidos. Los jugadores y el propio técnico, Xabier Azkargorta, destacaron el juego y la preparación que tenía el combinado de Ecuador que al igual que la Verde llegaba invicta al choque en La Paz.
La dirigencia ecuatoriana había comenzado en 1988 un proceso de reestructuración en su fútbol con la idea de clasificar por primera vez a un Mundial. El ambicioso plan incluía quedarse con la Copa América que organizaron en 1993 y en el que terminaron eliminados en semifinales por México.
“Ellos vienen de cinco años bajo una disciplina metódica de su entrenador, Dussan Draskovic”, anotaba el Vasco.
Milton Melgar añadía que “en comparación a Brasil y Uruguay que les cuesta jugar en La Paz, los ecuatorianos están acostumbrados a ciudades como Quito y vendrán a correr más que el resto”. La afición nacional volvió a llenar el estadio Hernando Siles, la Verde tenía otra vez desde el inicio a Marco Antonio Etcheverry, que frente a los uruguayos sólo jugó media hora por tener una dolencia en el muslo de su pierna izquierda.
El partido fue jugado con mucha tensión con jugadas imprecisas por ambos lados. Bolivia se perdió el gol en los primeros 10 minutos por intermedio de William Ramallo y un cabezazo de Gustavo Quinteros que fueron atajados por el arquero Espinoza. A los 18 minutos, un soberbio pase de Melgar, con la elegancia y claridad que le caracterizaba al volante, permitió que Erwin Sánchez, avanzara unos metros para luego enviar un furibundo remate de unos 35 metros aproximadamente, pero la pelota hizo estremecer el travesaño cuando la afición coreaba el gol, los defensores visitantes se durmieron y Ramallo se lanzó con una espectacular “palomita” y antes DE que el golero vuelva a agarrar el balón colocó un frentazo para marcar lo que sería el único gol del partido, otra vez en el arco norte del Siles.
La ventaja de un gol debía tranquilizar a la Selección boliviana, pero desafortunadamente ese extremo no ocurrió. Ecuador no se vino para abajo y comenzó a manejar mejor el partido con un Álex Aguinaga que a momentos se volvía incontrolable en el mediocampo.
En el segundo tiempo, las cosas no cambiaron en la selección nacional, que fue muy cautelosa en el manejo y reparto del balón cuidando el contragolpe de su rival.
Azkargorta intentó el segundo en la parte final del juego y decidió el ingreso de Jhonny Villarroel por Etcheverry y de Alvaro Peña por Ramallo para preocupar un poco más a Ecuador. El equipo ecuatoriano estuvo a punto de lograr su hazaña en un mano a mano de Aguinaga frente a Carlos Trucco, que el guardameta resolvió bien. Bolivia tuvo que soportar un sofocón más en la parte final cuando de un saque largo de costado Ecuador anotó el empate ante una defensa que no supo despejar el balón. Felizmente el asistente del sector de la general, el chileno Luciano Navarrete levantó el banderín porque había notado que el momento que un ecuatoriano envió el saque al área de Bolivia, lo había hecho traspasando la línea del saque lateral.
La protesta de los visitante fue generalizada hacía el juez Hernán Silva, mientras la hinchada nacional se recuperaba del sofocón. No hubo tiempo para más, Bolivia se impuso por la mínima diferencia a Ecuador y ya tenía ocho puntos en su grupo y en una semana Venezuela iba a devolver visita a la Verde, en el último partido en condición de local.
Cartón completo
El 15 de agosto de 1993 había concluido la primera rueda del Grupo B de las eliminatorias al Mundial de Estados Unidos. Paralelo a la victoria que conseguía la Verde contra los ecuatorianos, Brasil le arrancaba un empate a Uruguay en Montevideo (1-1) y los charrúas empezaban a preocuparse por su posible ausencia en la cita mundialista.
Bolivia era la gran sorpresa ya que tenía cartón completo en sus primeros cuatro juegos con ocho puntos acumulados.
La segunda posición estaba compartida por Brasil, Uruguay y Ecuador todos con cuatro puntos, la mitad de lo que había cosechado el equipo de Azkargorta. Venezuela cerraba la clasificación sin ninguna unidad acumulada.