Un día el país fue un abrazo
"Quinteros abraza a Ramallo, hace 25 años el país se unió más que nunca. (Foto: Archivo)"
El domingo 19 de septiembre de 1993, la población boliviana amaneció con ansiedad y nervios. A las 16:00, la Selección nacional cerraba su participación en las eliminatorias en Guayaquil, en la mitad del mundo, en una jornada en la que precisaba un punto para asegurar su presencia en el Mundial de Estados Unidos 1994.
A la fecha final, Brasil, Bolivia y Uruguay llegaban con 10 puntos. La Verde estaba obligada a sumar un punto frente a Ecuador para no estar pendiente del resultado entre brasileños y uruguayos en el Maracaná.
El director técnico de la Selección, Xabier Azkargorta, realizó algunos cambios en el onceno que no dejaron de llamar la atención. Por ejemplo, Modesto Soruco ingreso en reemplazo de Miguel Rimba, Sergio Rivero fue confirmado en la zaga junto a Marco Sandy y Gustavo Quinteros. Marco Etcheverry estaba mejor de su lesión, pero no en la plenitud de sus condiciones, razón por la que fue relegado al banco.
“Hagan lo que saben, diviértanse y denle a Bolivia esa clasificación que todos queremos”, fue el último mensaje del Bigotón en los vestuarios del estadio Isidro Romero Carbo.
Sólo 3.000 personas asistieron al imponente escenario que pertenece al Barcelona de ese país. La afición ecuatoriana le dio la espalda a su seleccionado que dos fechas antes del final del grupo quedó en el camino.
Un gol que vale un Mundial
Los primeros 20 minutos del encuentro fueron tediosos para nuestra Selección, Ecuador llegaba con mucho peligro al arco defendido por Trucco y a la Verde se la veía a momentos imprecisa y con algo de nerviosismo en procura de defender el empate que nos daba el pasaje a EEUU.
Sobre los 26 minutos, Bolivia se animó con un remate de Luis Cristaldo que pasó cerca del palo izquierdo del arquero Espinoza. Bolivia comenzaba a salir de su sector defensivo.
En el límite del tiempo de la primera etapa llegó la jugada del gol boliviano. Erwin Sánchez que eliminó un par de rivales, sacó un remate potente, el balón pegó en un defensor rival y quedó a disposición de William Ramallo, que pese a soportar la marca de Hurtado logro empalmar la pelota con la pierna zurda para hacer gritar a 500 bolivianos que había en el estadio y a ocho millones de bolivianos que estaban en el país.
En el entretiempo todos se enteraron que en Río de Janeiro el encuentro seguía 0-0 entre Brasil y Uruguay.
Ecuador salió en el complemento a presionar a nuestra Selección que volvió a retroceder líneas para cuidar el triunfo. Trucco tuvo dos atajadas notables especialmente un cabezazo de Noriega, que a siete minutos del final del encuentro empató el marcador en una jugada confusa en el área chica del seleccionado nacional.
La parte final del partido se hizo interminables, Uruguay perdía por 2-0 ante Brasil, pero pocos prestaban atención al encuentro ya que se quería clasificar por mérito propio.
El banco boliviano era una locura, todos gritaban y miraban el reloj cada 10 segundos, Azkargorta fumaba como chimenea y de pronto el árbitro colombiano John Jairo Toro alzó la mano, señaló el centro del campo de juego y comenzó la celebración interminable de toda la delegación nacional. El grito de “Bolivia, Bolivia, Bolivia…” retumbó en el estadio guayaquileño.
Luego de tantos fracasos en Eliminatorias y de dos meses intensos, la Verde estaba clasificada para el tercer mundial de su historia, pero esta vez llegó por mérito propio.