Carolina Ocampo y su verdad
"La gacela del atletismo boliviano, Carolina Ocampo Barca. (Fuente: Archivo)"
COCHABAMBA, jun 21 (APG).- Recibió el testimonio, aceleró y no pudo superar a una atleta venezolana, ingresó segunda a la meta. Luego corrió por la pista verde buscando abrazar a sus compañeras de equipo. Se reunieron las cuatro que integraron el equipo Bolivia que ganó la medalla de plata en la posta de 4x100 en los Juegos Sudamericanos Cochabamba 2018, y dieron rienda suelta a su alegría por haber logrado en casa un nuevo éxito, algo histórico en el atletismo boliviano.
Hoy es solo un recuerdo de la gacela del atletismo boliviano, Carolina Ocampo Barca, que tras su concurso en los Juegos Sudamericanos Cochabamba 2018, fue sancionada por dar positivo en el doping. Está más delgada, habiendo superado la humillación que sufrió por un error al tomar un sorojchi pills, un medicamento para paliar un fuerte dolor de cabeza, aguantó por mucho tiempo la vergüenza social tras ser despojada de esa presea y acosada para devolver los 5 mil dólares de premio que le había entregado por entonces el Gobierno nacional.
Está dispuesta a redimirse de ese error, tras superar un daño físico y psíquico que sufrió por esa grave equivocación. No hice trampa, no hice fraude, dice firme al anunciar su pronto retorno a las pistas atléticas, después que pase la emergencia sanitaria. La condena social la agobió, la mandó al doloroso exilio moral por un error, pero como toda mujer, ella es valiente, fuerte y visionaria, anuncia su retorno al atletismo.
El calendario marcaba el 7 de junio. Fue en 2018 en Cochabamba logró el segundo lugar, sino que también batió el récord de la posta 4x100 tras 40 años, junto a su equipo que integraron Alinny Delgadillo, Guadalupe Torres y Danitza Ávila, subieron al podio, se cubrieron con la tricolor y festejaron la conquista con sus entrenadores, los dirigentes y el público.
El 3 de julio, Carolina recibe un llamado en su teléfono móvil y le piden revisar sus mensajes. Nerviosa, pero sin imaginarse que se le venía, lee y queda paralizada. Era la noticia del doping positivo. Luego le comunican que debe devolver la medalla y también el premio económico.
Quedé fría. No sabía qué hacer. Me pongo a revisar, leo y verifico todo lo que tomé. Sentí que se me derrumbaba el mundo. Me puse a llorar, hablé con mis papás y me encerré en mi cuarto. No quería salir ni a la puerta de mi casa, dijo Carolina, hoy más delgada, madura, pero con el deseo de seguir practicando este deporte.
Dijo su verdad en todos los medios de comunicación que pudo. Quiere volver a las pistas a correr pruebas oficiales tras la suspensión que le impuso la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), pero también debe esperar las nuevas disposiciones del Gobierno boliviano ya que en el país rige la cuarentena por el Covid-19.
A los atletas les gusta ganar por las recompensas que reciben a cambio. Compiten por la gloria, un concepto abstracto que se alcanza en los cielos y que en la tierra se traduce en dinero y en el derecho a ser admirado, reconocido como el mejor y venerado por todos.
A sus ocho años en vez de jugar con muñecas se divertía corriendo. En el colegio les ganaba a todos, incluso a mis compañeros varones, recuerda entre risas la velocista catalogada como la más rápida de Bolivia con una marca de 11 segundos y 99 centésimas en los 100 metros de la categoría U-23.
Entre los títulos importantes que ha logrado figuran haber batido el récord nacional U-23 que estuvo vigente en el país por 40 años. Además de representar en la final de 100 m plano, en los bolivarianos de Santa Marta, Colombia 2017, prueba en la que tradicionalmente Bolivia no figura en las competencias internacionales. Todo esto sin mencionar que arrasó en los Juegos Plurinacionales.
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