Clásico en blanco
"Fue un clásico trabado, pero la conciencia está tranquila de que el equipo lo fue a buscar. (Foto. APG)"
(Por Mauricio Céspedes).- The Strongest fue el equipo que lo quiso ganar, pero al final no logró romper el cero del marcador en el clásico 207 frente a Bolívar. Con este resultado, la única posibilidad que le queda al Tigre es ganar sus dos cotejos y esperar que el celeste pierda sus partidos, para así definir todo en una final. La noche también marcó, en las palabras de Alejandro Chumacero, su despedida de la institución aurinegra.
Era triunfar o triunfar para el conjunto atigrado, si es que quería encontrar una situación favorable de cara al título. Si bien matemáticamente aún hay chances, este compromiso era el ideal para dar el verdadero golpe de presión al puntero. Daniel Farías puso en el campo de juego a la mejor alineación posible, con: Daniel Vaca; Diego y Marvin Bejarano, Maldonado y Marteli; Wayar, Castro y Veizaga; Escobar, Chumacero y Henry Vaca.
Fue un primer tiempo muy trabado en el mediocampo, donde ambos equipos lograron generar tan sólo una situación de peligro. La del celeste llegó con un cabezazo de Marcos Riquelme que Vaca sacó brillantemente; mientras que el gualdinegro tuvo un remate de Alejandro Chumacero que pasó muy cerca del pórtico. Después fue una lucha constante por la zona central y un The Strongest que no encontró los espacios para hacer daño.
Para la segunda parte, Beñat tuvo que sacar a Juan Carlos Arce por lesión y con eso poco a poco se fue conformando con el empate, esto evidenciado desde la postura de sus pasapelotas y la casi mínima intención de ir en busca del triunfo. Por su parte, el estratega venezolano propuso el ingreso de Pablo Moreira, que no pudo tener mucho contacto con la redonda. Los minutos fueron transcurriendo con un Tigre tratando de quebrar el cerrojo de Bolívar, pero sin éxito hasta el pitazo final de un Oscar Maldonado de pésima actuación.
Para el gualdinegro es seguir peleando, porque así lo manda la historia, pero con la consciencia de que la realidad dice que es muy complicado. Ganar lo que queda y al final sacar conclusiones, de todo lo que llevó a The Strongest a la situación actual, para así tomar determinaciones de cara a un 2018 de Libertadores y nuevos objetivos. Lo que si está claro es que dar la vuelta olímpica en la cara del rival de toda la vida lo siguen sintiendo sólo los stronguistas.