Paraguay 2 Bolivia 1 o los tres grandes problemas de la verde
"Vaca por los cielos encontrando la pelota, pocos se acuerdan de las pelotas que sacó el portero. (Foto: ABC Color)"
(Por: Ricardo Bajo H. columna Goles son Amores, Cambio, 18-11-15).- El esquema elegido por Baldivieso tenía un propósito: ser consistentes atrás y salir a la contra. Por eso, el dibujo constó de cinco hombres en la zaga (tres centrales y dos carrileros), cuatro en el medio y un solitario delantero (Ramallo en la primera, el goleador Duk en la segunda). ¿Cuándo vamos a apostar por tener el balón y atacar de inicio de visitantes? ¿Cuándo vamos a olvidar el esquema ultraconservador de Azkargorta? ¿Meter muchos hombres de marca es la solución para nuestros problemas en defensa? ¿no es mejor protegerse con posesión de pelota?
La primera idea era atrincherarse atrás y cuidarse de los pelotazos de la “Fuerza Aérea Paraguaya”. La segunda era tener la pelota y salir al contragolpe con los dos hombres por afuera (Danny Bejarano por derecha; Campos, por izquierda) y los dos laterales (Diego Bejarano y Jorge Flores). La dupla Veizaga-Chumacero era el doble cinco. Tras la lesión del “sueco”, Baldivieso improvisó al ex Oriente como volante mixto por derecha y la idea no “funcó” pues ese no es el puesto de Danny; ni Campos ni Lizio (su sustituto tras su desgarro) rayaron a su nivel; y los laterales no subieron.
Paraguay apeló a los pelotazos y a las segundas jugadas, a los rechaces, sin demostrar buen juego, explotando las bandas únicamente en la segunda parte cuando los laterales bolivianos se cansaron. Fue en esa segunda parte, cuando la “verde” por fin pudo conectar un par de contragolpes. En la primera el venezolano Argote no vió una clara falta y en la segunda contra, Duk se fabricó solito el gol.
Tocaba entonces cuidar la ventaja pero entonces aparecieron nuestros males endémicos defensivos y esa incapacidad a la hora de contrarrestar el fútbol aéreo de nuestros rivales (ya sufrimos con Uruguay e incluso con Venezuela). Nuestro segundo gran problema es la condición física: los goles paraguayos llegaron cuando dejamos de marcar y resistíamos como en Boquerón. El tercer problema también es antiguo: nos animamos a atacar siempre sobre el final, cuando vamos abajo, buscando la heroica que nunca llega.